La Alta Sensibilidad y los Saboteadores
Llamo saboteadores o gremlins a esos pensamientos desagradables de tipo «no puedes», «no vales», «nadie te quiere» o «eso es un desastre». Estos pensamientos, que son fruto directo del potente saboteador llamado el Crítico Interior, nos van amargando la vida y nos hacen ver problemas donde en realidad no los hay. Sin embargo, hay mucho más pensamientos limitantes, “productos” de todo tipo de saboteadores que hacen lo que pueden para quitarte las riendas de tu vida. Y esto lo hacen generalmente sin que te enteres del hecho que son ellos que mandan y no tú mismo. Vaya, son muy listos.
Si intentas ver esos pensamientos por categorías, seguro que te costará menos reconocerlos. Por ejemplo, ¿qué te parece del Perfeccionista? Muchos conocemos esa vocecita en nuestro interior que suele interferir en aquellas situaciones en que notas algo que no sea “perfecto” y que te molesta: el cuadro que no cuelga en un ángulo perfecto, la mesa no bien puesta, un pelo suelto en el jersey de alguien… El Perfeccionista dentro de ti no lo aguanta, con la consecuencia que te pones muy nervioso si no puedes hacer algo ya para remediarlo. Algunos PAS tienen ese saboteador-Perfeccionista tan desarrollado que puede llegar a ser un problema. Se agotan intentando mejorar y perfeccionarlo todo, algo que suele ser un objetivo inalcanzable. Se obsesionan con algo que es imposible conseguir, y mientras tanto el saboteador-Perfeccionista no para de darles caña.
Otros ejemplos de saboteadores muy conocidos por los PAS pueden ser el Complaciente, el Controlador o el Empujador que sería el primo hermano del Impaciente. También puedes pensar en saboteadores no tan populares entre los PAS como el Agresivo, el Egoísta, el Rebelde o su opuesto, el pesado Normativo.
Es importante reconocer que los saboteadores que vayas identificando en tu interior no son tus enemigos, ya que, lejos de querer hacerte daño, te quieren proteger y ayudar. Viven en ti porque en algún momento, más que probable por situaciones que se presentaron en tu infancia, han tenido que empeñar un papel que en ese debido momento te era útil, por ejemplo para asegurarte que eras un niño muy querido.
El saboteador viene a ser un saboteador en toda regla cuando se asoma y se hace oír en momentos inoportunos, haciéndote creer algo que en el fondo y en el aquí y el ahora no es verdad. Aparte de reconocerle y darte cuenta que la vocecita en tu cabeza no proviene de tu Yo sino que pertenece a un programa tuyo adquirido durante la infancia, lo mejor que puedes hacer es establecer una conversación interior con el saboteador en cuestión para aplacarle. Es importante comprender que intentar suprimirlo no sería lo mejor que puedas hacer, ya que todo que intentes suprimir se hace más fuerte.
A lo mejor tienes claro cuáles son tus saboteadores “preferidos”. Si tienes dudas, te puedes hacer las siguientes preguntas:
· ¿Qué comportamiento presentas de forma automática y sin pensarlo? Me refiero al tipo de comportamiento del cual dices: “Antes que me diera cuenta… (ya lo había dicho, ya lo había arreglado, ya lo había aceptado, ya había ofrecido ayudarle, etcétera)
· ¿Cómo te comportas en situaciones de estrés?
· ¿Cómo eres caracterizado por tus amigos? (“Tu eres un verdadero….” ”Eso es muy típico para ti”.)
También es posible que decidas de investigar tus saboteadores en unas sesiones de coaching. Cada vez son más populares las sesiones vía Skype, un medio que resulta ser casi ideal para los PAS qué no viven en Mallorca, sino en la península o incluso en América del Sur. Si quieres saber más sobre el coaching y sobre mi forma de trabajar en sesiones presenciales, no dudes en contactarme.